En el partido de comienzo a hora más temprana en lo que va del Mundial, España apareció dormido. El gran “Cuco” del campeonato se asemejó más a sus versiones aburridas de miles de pases y ningún tiro al arco que al modelo agresivo que ganó la Eurocopa hace dos años. Sin Lamine Yamal desde el arranque, el combinado ibérico fue como un león sin dientes: impuso respeto, caminó amenazante, pero no tuvo cómo lastimar.
Cabo Verde llegó dispuesto a dejar la vida para mantener el arco en cero. Durante la primera media hora, con paciencia y orden le alcanzó para bloquearle los caminos ante una España previsible, donde el mediocampo de Rodri, Fabián Ruiz y Pedri acumulaba cientos de pases, pero casi ninguno hacia adelante. Con muy poco, Marc Cucurella era el mejor. El lateral izquierdo trepó constantemente por su banda, aunque la pasividad del resto hizo estériles sus llegadas hasta el fondo.
El muro de Vozinha
Tanta tranquilidad adormeció un poco al conjunto africano y, en el final de la primera parte, se vio lo mejor de la "Roja". Fue ahí cuando emergió la figura de Josimar Dias ‘Vozinha’, el arquero de 40 años que se vistió de héroe. A los 36 minutos, tras un gran pase de Rodri, Cucurella centró para que Pedri rematara al medio, lo que provocó la primera respuesta del golero.
A los 40', otra trepada del lateral conectó con Ferran Torres; la pelota dio en el travesaño y el guardameta voló de inmediato para ahogarle el grito a Mikel Oyarzábal en el rebote. Ya en el descuento, la fórmula se repitió: centro raso de Cucurella y remate seco de Ferran que el arquero desactivó de gran manera.
El complemento arrancó igual. España insinuó más profundidad con intentos de Fabián Ruiz y una chance de Oyarzabal a los 52', pero se desinfló rápido. La confusión se apoderó del campeón de Europa, que comenzó a enviar centros al área, aunque sin dejar atrás el ritmo cansino.
Luis de la Fuente tardó en reaccionar y recién a los 70’ mandó a la cancha a Mikel Merino y a Lamine Yamal. El crack del Barcelona generó entusiasmo inmediato; con solo tocarla dos veces contagió al resto y el equipo subió una marcha. Necesitaba subir dos.
Los minutos finales se jugaron en el terreno emocional, y allí España tampoco apareció. La más clara fue a los 82', con un cabezazo débil de Cucurella que murió en los guantes de Vozinha. Yamal, visiblemente disminuido en lo físico, fue presa fácil para la línea de cinco caboverdiana.
Sobre el cierre, los isleños resistieron con sus zagueros ganando todo de arriba, e incluso estuvieron cerca de dar un golpe todavía mayor, pero se nublaron a la hora de manejar los contraataques.
Sin rebeldía ni velocidad, España quedó en deuda. Cabo Verde hizo historia grande.